jueves, agosto 13, 2026

Cómo debería responderse a una emergencia de gran magnitud

 A propósito del Terremoto que afecto 16 departamentos en Colombia el 10 de agosto de 2026, he rescatado y actualizado este texto con base en unas preguntas orientadoras. Las cifras y marcos verificados con fuentes oficiales (ver enlaces al final).

Una advertencia antes de empezar: este es un tema muy largo y complejo, que intento resumir, así que quedarán muchos elementos por fuera; pero, en aras de la claridad, se los paso resumidos. muchos de estos estan en un video detallado que inclusto en este post.

Los principios humanitarios: la brújula de toda la respuesta

Antes que cualquier técnica o estructura, toda la respuesta se guía por cuatro principios humanitarios acordados por la comunidad internacional. No son teoría: son la brújula que alinea cada decisión y cada acción en el terreno.

  • Humanidad. El sufrimiento humano debe atenderse dondequiera que se encuentre; el fin es proteger la vida, la salud y la dignidad de las personas. En la práctica: las personas primero, siempre.
  • Imparcialidad. La ayuda se brinda solo con base en la necesidad, sin discriminación por nacionalidad, etnia, religión, género u opinión, dando prioridad a los casos más urgentes. En la práctica: la necesidad manda; por eso medimos brechas y severidad, no simpatías.
  • Neutralidad. No se toma partido en hostilidades ni en controversias políticas, raciales, religiosas o ideológicas. En la práctica: la ayuda no se instrumentaliza ni se usa para favorecer a ninguna parte.
  • Independencia. La acción humanitaria es autónoma frente a los objetivos políticos, económicos o militares. En la práctica: se decide por criterios humanitarios, no por la conveniencia de ningún actor.

Estos cuatro principios se traducen operativamente en un compromiso práctico: la acción sin daño (Do No Harm), es decir, asegurarse de que la ayuda no genere nuevos riesgos ni tensiones. Todo lo que sigue —evaluaciones, equipos, coordinación, datos— existe para llevar estos principios a la acción.

¿Qué es lo primero que debería ocurrir cuando se presenta un desastre de esta magnitud?

Lo primero que aclaro siempre es que depende del tipo de emergencia y, sobre todo, que la buena respuesta empieza antes del desastre. La comunidad humanitaria cuenta con mecanismos ya probados. Uno es el Virtual OSOCC, una especie de sala de crisis virtual donde nos encontramos los actores humanitarios cuando ocurre una emergencia: es una herramienta antigua, pero muy funcional. Forma parte del GDACS (Sistema Global de Alerta y Coordinación de Desastres), gestionado por la Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) junto con la Comisión Europea.

A nivel global existen redes de expertos listas para desplegarse. La primera son los equipos UNDAC (United Nations Disaster Assessment and Coordination): personas de la ONU o de protección civil, entrenadas, capaces de desplegarse en 24 a 48 horas a cualquier parte del mundo, siempre a solicitud del país afectado —en la práctica ese llamado es casi automático— y sin costo para ese país. Llegan con experticia en evaluación de daños y coordinación, se sientan al lado de las máximas autoridades nacionales para complementar su capacidad, y suelen montar un centro de coordinación en el terreno (el OSOCC).

Otro ejemplo es la búsqueda y rescate urbana (USAR, por Urban Search and Rescue), coordinada por la red INSARAG, cuya secretaría técnica está en OCHA. INSARAG registra y, sobre todo, clasifica a los equipos mediante una evaluación entre pares (la clasificación externa o IEC) en tres niveles —liviano, mediano y pesado—, con reclasificación periódica para mantener su capacidad vigente. Estar clasificado significa que son profesionales con respaldo, que han cumplido estándares y entrenamientos exigentes (un equipo mediano requiere al menos 38 personas; uno pesado, 55). Suelen ser cuerpos de bomberos o unidades especializadas de las fuerzas armadas. Aquí Colombia tiene un motivo de orgullo: su equipo USAR‑COL 1 está clasificado internacionalmente como mediano (reclasificado en junio de 2026) y es el país con más equipos registrados de la región.

También están los EMT (Emergency Medical Teams), antes llamados FMT (Foreign Medical Teams). Un EMT es, por ejemplo, la planta de un hospital: personas que trabajan juntas todos los días, que se conocen, se tienen confianza y se han entrenado como equipo para desplegarse y apoyar el sistema de salud de un país afectado. Su gran impulso vino tras el tifón Haiyan, en Filipinas (2013), cuando llegaron más de 150 equipos con calidad muy despareja; a partir de ahí la OMS creó una clasificación por tipos y estándares de calidad, que se enriquecieron durante la epidemia de ébola en África Occidental. Hoy se promueve su certificación.

Para los terremotos, además, hay sismógrafos y otros instrumentos conectados en red. Plataformas como GDACS (OCHA y Comisión Europea) o el Pacific Disaster Center reciben automáticamente la información del sismo —cuándo y dónde ocurrió— apenas se produce. Al detectarse el terremoto, los equipos USAR son notificados y pasan por fases: monitorear (revisar la situación para decidir), ponerse en alistamiento (llamar a sus miembros), activarse o dar “stand down”. Lo ideal es que los que se activan informen en el Virtual OSOCC con qué capacidad llegan: cuántos miembros, con qué especialidades, si llevan caninos, qué equipos traen y qué autonomía tienen (cuántos días pueden operar sin apoyo, con su propia agua, alimento y comunicaciones).

Mientras tanto se realizan las evaluaciones —de UNDAC o, en Colombia, del Sistema Nacional de Gestión del Riesgo— y, algo muy importante, las iniciativas de movilización ciudadana, que aportan información valiosa y complementan las evaluaciones oficiales. Un caso emblemático fue Haití en 2010, con el proyecto Ushahidi, que permitió mapear la crisis muy rápido a partir de mensajes de la propia población. Toda esa información se junta para tener una imagen de la emergencia mientras llegan los refuerzos externos. Y algo clave: al inicio siempre hay confusión; por eso en manejo de incidentes hablamos de la “regla del no arrepentimiento”: es mejor movilizar de más y poder responder, que quedarse corto y perder tiempo. Cuando llegan los equipos, idealmente los evaluadores ya han identificado las zonas prioritarias; ahí son cruciales los acuerdos previos de cancillería y aduanas para que todo fluya.

¿Cómo se organiza una respuesta de emergencia en las primeras horas?

Las organizaciones y autoridades locales son las responsables de las evaluaciones y de la respuesta inicial. Su primera tarea es reconocer con honestidad si tienen o no la capacidad y, si no la tienen, hacer el llamado internacional lo antes posible. En un terremoto hay que tener especial cuidado con las réplicas. Las autoridades deben seguir sus protocolos —Colombia tiene protocolos excelentes, aunque lamentablemente a veces los funcionarios no los conocen, o las entidades envían a personas sin el rango ni el poder de decisión necesarios, y eso cuesta tiempo—.

Desde muy temprano debe producirse un SitRep o informe de situación. Van numerados y se entiende que sean incompletos e imperfectos; su valor está en informar a tiempo, no en ser perfectos. En teoría, cada quien activa su plan: las familias su plan familiar de emergencia, las escuelas el escolar, las empresas el empresarial, y las alcaldías y gobernaciones los suyos, enviando la información que tengan a la sala de crisis nacional o al OSOCC. Para todo esto se necesitan profesionales, y ahí la ONU es clave para apoyar y para implementar las buenas prácticas.

Video explicativo de Kitum.org donde explican en mayor detalle estos puntos. 


¿Cómo se determina qué tipo y cuántos equipos de rescate se necesitan después de un desastre?

Con base en las evaluaciones, pero siempre bajo el marco del no arrepentimiento. La pregunta correcta es cuál es la necesidad real y de qué tipo; con eso se responde cuántos y qué equipos hacen falta. Por eso existe el Virtual OSOCC y por eso debe mantenerse actualizado con la información de todas las organizaciones involucradas: es el tablero común que evita tomar decisiones a ciegas.

¿De qué depende la capacidad de respuesta que necesita un territorio?

La palabra clave es la brecha. Todos los territorios tienen alguna capacidad. Imaginemos un municipio que puede atender a 100 personas, pero la necesidad es de 150: esa diferencia de 50 es la clave. En las evaluaciones usamos la información preliminar y los datos de afectación precisamente para dimensionar esa brecha, porque es la que define cuánto refuerzo se necesita.

¿Es posible que un solo país pueda asumir todas esas competencias?

Depende del tamaño de la emergencia. Hay emergencias “cotidianas” que la autoridad local atiende sin problema; otras requieren apoyo de vecinos, por ejemplo de ciudades cercanas. Pero cuando la emergencia supera la capacidad del país se activa una respuesta de gran escala, lo que hoy se llama Scale‑Up (antes “nivel 3” o L3). El Comité Permanente entre Organismos (IASC) es quien decide y monitorea esas activaciones, con base en cinco criterios: escala, complejidad, urgencia, capacidad y riesgo de no poder responder. Activar un Scale‑Up moviliza recursos y mecanismos de apoyo cruciales, y es una medida acotada en el tiempo. La historia muestra que no es común que un país rechace la ayuda cuando la emergencia es grande o cuando la brecha entre la capacidad y la necesidad es amplia. Siempre se toman las desiciones con base en al informacion disponible, y la recolecion y procesamiento de esa información suele tomar tiempo, lo que resulta siempre conflictivo.

¿Qué papel cumplen los equipos USAR dentro de una emergencia?

Los equipos USAR son los especialistas en búsqueda y rescate en estructuras colapsadas. Como decía, se organizan bajo los estándares de INSARAG y se clasifican en livianos, medianos y pesados mediante una evaluación entre pares, con reclasificaciones periódicas para mantener su capacidad vigente. Estar clasificado da una garantía: se sabe que el equipo cumple estándares internacionales, que está entrenado y equipado, y que sabe integrarse a la coordinación del país afectado sin improvisar. Su reloj corre contra el tiempo, porque las probabilidades de rescate con vida disminuyen rápido tras el colapso.

¿Qué diferencia hay entre la labor de un equipo especializado de rescate y la de los organismos de socorro o las comunidades?

La diferencia está en el nivel de preparación, el equipamiento y los recursos. Un equipo especializado llega certificado, con herramientas y protocolos propios. Los organismos de socorro y, sobre todo, las comunidades cumplen un papel esencial, pero hay que promover el principio de acción sin daño para que su ayuda realmente aporte valor y no genere nuevos riesgos. Hay experiencias muy ricas de involucramiento comunitario que lo demuestran.

¿Cómo deberían trabajar todos esos actores para evitar duplicar esfuerzos o dejar zonas sin atender?

La clave es la identificación de brechas, y para eso se necesita buena información y confianza entre la ciudadanía, las organizaciones y las autoridades. Entre más participativa y detallada sea la evaluación, menor es el riesgo de que queden zonas sin atender o de que se dupliquen esfuerzos sobre las mismas.

¿Qué papel tiene la comunidad en las primeras horas de una emergencia?

Otra vez: empieza antes de la emergencia. Cada vez que hablo con un grupo pregunto quién participó en el simulacro nacional de octubre; cada año son más, pero todavía muy pocos. Prepararse es lo primero. Ya en la emergencia, lo segundo es controlar el daño y evitar que la situación empeore: usar el kit de emergencia, protegerse, dar información y trabajar en red ciudadana para aportar datos. Quienes están fuera del evento pueden apoyar monitoreando y reportando en los mapas ciudadanos, como OpenStreetMap, y esperar a entender cuáles son las necesidades reales para complementar la asistencia del Estado. Porque ese es el orden correcto: el Estado debe ser el primer proveedor de asistencia y la ciudadanía complementa.

¿Qué conocimiento pueden aportar las personas que viven en el territorio a los equipos especializados?

Es absolutamente esencial, y el ejemplo de Haití es una joya que nos enseñó su valor. Las comunidades ya están ahí. Hoy la arquitectura humanitaria internacional —articulada por el IASC, con los clústeres globales por sector, el ciclo del programa humanitario, los planes de respuesta humanitaria, fondos como el CERF y los llamamientos— reconoce cada vez más lo que las comunidades pueden hacer: dan información, conocen a su gente, saben quién falta; si hay que evacuar, saben quién tiene poca movilidad para ayudarlo; saben qué come la gente y ayudan a mantener su dignidad. Por eso la ONU impulsa la agenda de localización, para dar mayor protagonismo a los actores locales. Pero, insisto, todo eso rinde frutos solo si hay buena preparación.

¿Cómo se puede involucrar a la comunidad sin ponerla en riesgo?

Con un principio por delante: acción sin daño. Involucrar a la comunidad sin ponerla en riesgo empieza por prepararla antes, con formación y roles claros, y por coordinar siempre con la autoridad oficial en lugar de actuar por cuenta propia. En lo práctico: la comunidad no debe ingresar a estructuras colapsadas o inestables ni a zonas con riesgo de réplicas —el rescate técnico es tarea de los equipos USAR certificados—; conviene canalizar la solidaridad a través de estructuras reconocidas; y hay que cuidar la información, protegiendo los datos personales y la dignidad de los afectados, con especial cuidado frente a personas desaparecidas y menores de edad, y sin difundir rumores ni datos sin verificar. Mucho del aporte más seguro se hace “a distancia”: monitorear y reportar en mapas ciudadanos, traducir, verificar información. También hay que cuidar el bienestar emocional de quienes ayudan, porque la exposición al sufrimiento agota, y garantizar condiciones básicas de seguridad y elementos de protección. Involucrar bien a la comunidad no es usarla como mano de obra de emergencia: es reconocerla como un actor con conocimiento, cuidándola en el proceso.


Mencionamos la “regla del no arrepentimiento”. ¿Qué más hay en la gestión de incidentes?

El “no arrepentimiento” es solo una regla de decisión dentro de un cuerpo doctrinario más grande: la gestión de incidentes, que nació de los incendios forestales de California en los años setenta y hoy vive como el Sistema de Comando de Incidentes (SCI), que en Colombia se encarna en el Puesto de Mando Unificado (PMU). La idea de fondo es poner orden en el caos con una estructura común que cualquiera reconozca, sin importar de qué entidad venga. Más allá del no arrepentimiento, estos son los pilares que yo destacaría:

  1. Organización modular y escalable. El sistema se arma sobre cinco funciones —Comando, Operaciones, Planeación, Logística y Administración/Finanzas— que crecen o se contraen según el tamaño del evento, sin tener que rehacer la estructura.
  2. Unidad y cadena de mando, y comando unificado. Cada persona responde a un solo jefe; y cuando concurren muchas instituciones se usa el comando unificado (el PMU en Colombia), donde comparten objetivos y deciden juntas sin perder su línea de mando.
  3. Alcance de control manejable. La regla del 1:5 (entre 3 y 7 personas por supervisor). Cuando alguien tiene demasiada gente a cargo en plena emergencia, el sistema falla; por eso se abren nuevas ramas.
  4. Manejo por objetivos y Plan de Acción del Incidente (IAP). Se trabaja por periodos operacionales, con objetivos claros por periodo, siguiendo el ciclo de planeación. Nada de improvisar indefinidamente: se planifica, se ejecuta, se evalúa y se replanifica.
  5. Gestión integral de recursos. Aquí está el “tipado” de recursos —lo mismo que hacen INSARAG (liviano/mediano/pesado) y los EMT (tipos 1/2/3)—: saber qué capacidad tiene cada equipo, registrarlo al entrar (check‑in) y controlar su estado (disponible, asignado o fuera de servicio).
  6. Rendición de cuentas y “nada de freelancing”. Todo recurso se registra, se rastrea y se da de baja formalmente. El enemigo número uno es el auto‑despliegue: llegar por cuenta propia sin ser solicitado ni coordinado. Suena solidario, pero satura y estorba; por eso los USAR no se auto‑despliegan, esperan el llamado y reportan en el Virtual OSOCC.
  7. Terminología común y comunicaciones integradas. Se habla en lenguaje claro, sin códigos internos, para que bomberos, salud, ejército y ONG se entiendan. La interoperabilidad de las comunicaciones es parte del diseño.
  8. Imagen operacional común. Los SitReps, el OSOCC y los datos existen para que todos miren el mismo tablero. Las decisiones sin imagen común son apuestas.
  9. Seguridad primero y transferencia formal del mando. Hay una figura de seguridad velando por los respondientes (en un sismo, las réplicas), y el cambio de mando se hace con un briefing de traspaso formal, no un “ahí te dejo eso”.
  10. Movilización y desmovilización planificadas. Así como se planea entrar, se planea salir: el stand‑down ordenado evita irse demasiado pronto o quedarse de más consumiendo recursos.

Un matiz importante: en el mundo humanitario internacional rara vez hablamos de “comando” entre organizaciones —nadie manda sobre otra agencia—; hablamos de coordinación (OSOCC, clústeres). El comando opera hacia adentro de cada institución; entre instituciones, lo que hay es coordinación. Confundir ambas cosas es una fuente típica de fricción.

Visto así, el no arrepentimiento es la contracara de dos ideas: la escalabilidad (puedo agrandar y luego achicar) y la reversibilidad (es más fácil devolver recursos que recuperar tiempo perdido). Por eso se prefiere pecar por exceso al inicio.

En una emergencia de gran magnitud, ¿cómo se pasa de la respuesta inicial a una operación humanitaria sostenida?

Cuando una emergencia es de gran magnitud y supera la capacidad del país (lo que antes vimos como Scale‑Up), la respuesta no se queda solo en la lógica de rescate y manejo del incidente: se conecta con la arquitectura humanitaria internacional. Si no existe, se establece —o se refuerza— un Equipo Humanitario de País.

El Equipo Humanitario de País (EHP / HCT). Es el foro estratégico de decisión de la respuesta dentro del país, la contraparte del IASC a nivel nacional. Lo encabeza el Coordinador o la Coordinadora Humanitaria (con frecuencia el Coordinador Residente de la ONU con doble sombrero) y lo integran las agencias de la ONU, la OIM y las ONG nacionales e internacionales, con el Movimiento de la Cruz Roja como observador. Fija prioridades, asegura la coordinación y responde ante las personas afectadas. En países como Colombia ya existe; en otros se activa cuando hace falta.

Todo esto se ordena en un ciclo anual, el ciclo del programa humanitario (HPC), con pasos encadenados que se repiten cada año:

  • El Panorama de Necesidades Humanitarias (HNO). Es la foto de la necesidad: cuántas personas están afectadas, dónde, con qué severidad y qué requieren. Aquí entra buena parte de mi trabajo con datos —las personas en necesidad (PiN) y la severidad—, porque de esa foto dependen todas las decisiones que siguen.
  • El Plan de Respuesta Humanitaria (HRP). Traduce esa necesidad en un plan: objetivos, actividades, quién hace qué y en qué territorio, y cuánto cuesta.
  • El llamamiento de fondos. En una emergencia súbita se lanza primero un Llamamiento Urgente (Flash Appeal) en cuestión de días; luego, en el ciclo anual, el llamamiento asociado al HRP. Y para no esperar a que llegue el dinero, existen mecanismos como el CERF —con su ventana de respuesta rápida— y los fondos mancomunados de país, que permiten arrancar de inmediato.
  • Implementación, monitoreo y evaluación. Se ejecuta, se hace seguimiento y se evalúa; y el ciclo vuelve a empezar al año siguiente, ajustándose a cómo evoluciona la crisis.
  • Clústeres: activación, desactivación y migración a sectores. Cuando la capacidad nacional se ve superada y hay vacíos de coordinación, se activan clústeres por sector (salud, agua y saneamiento, protección, etc.), cada uno con una agencia líder. No son permanentes: al estabilizarse la situación se desactivan o migran a estructuras lideradas por el gobierno —los “sectores” o mesas nacionales—. La diferencia clave es que el clúster es el mecanismo de refuerzo del IASC, mientras que el sector es la coordinación liderada por las autoridades nacionales. En Colombia, de hecho, la coordinación se articula más por sectores y mesas —y por el EHP y el GIFMM para el tema migratorio— que por el sistema clásico de clústeres.

Desescalada y permanencia. Cuando el IASC decide finalizar o desescalar la activación de gran escala, la comunidad humanitaria no se va: permanece para acompañar la siguiente fase —la recuperación temprana y la continuidad de la respuesta— y para la transición hacia el desarrollo, entregando gradualmente el liderazgo a los sistemas nacionales y a los actores de desarrollo (el nexo humanitario‑desarrollo‑paz). La emergencia se cierra en el papel mucho antes de que las necesidades se cierren en el terreno; por eso la salida también se planifica, no se improvisa.

Un llamado urgente a la solidaridad y la responsabilidad

Ante el impacto de esta emergencia, nos une un profundo sentimiento de solidaridad y condolencias con cada persona, familia y comunidad golpeada por este desastre. La respuesta humanitaria no es solo una labor técnica; es, ante todo, un acto de humanidad para devolver la dignidad y sostener la vida en los momentos más oscuros.

Sin embargo, la solidaridad no basta si no va acompañada de responsabilidad y preparación.

  • A las autoridades: Es indispensable revisar, actualizar e implementar sin demora los protocolos y planes de gestión del riesgo. Contar con normativas no sirve de nada si los funcionarios en el terreno no las conocen o si se improvisa en las salas de crisis.
  • A las comunidades: La preparación empieza en casa y en el barrio. Conocer los planes de evacuación, participar en los simulacros y organizarse es la primera línea de defensa para proteger a los nuestros.
  • A la comunidad internacional: El apoyo técnico y financiero debe fluir con celeridad, alineado siempre con las necesidades reales del país y bajo el principio de no generar más daño.

Las emergencias no esperan a que estemos listos. No tenemos tiempo para fallar. Cada minuto perdido y cada protocolo ignorado se traducen en vidas vulnerables. Es momento de actuar con la máxima rigurosidad, coordinación y compromiso.


Un abrazo solidario. 

@luishernando


Enlaces de referencia 

  • UNDAC – OCHA: https://www.unocha.org/united-nations-disaster-assessment-and-coordination
  • INSARAG (clasificación IEC de equipos USAR): https://insarag.org
  • Colombia – USAR‑COL 1 (reclasificación IER, 2026): https://insarag.org/uncategorized/ier-col-01/
  • OMS – Emergency Medical Teams (EMT): https://www.who.int/emergencies/partners/emergency-medical-teams
  • GDACS y Virtual OSOCC (OCHA y Comisión Europea): https://www.gdacs.org
  • IASC – Humanitarian System‑Wide Scale‑Up (antes L3): https://interagencystandingcommittee.org/humanitarian-system-wide-scale-activation
  • Ushahidi – Haití 2010 (mapeo ciuddano) https://www.ushahidi.com/in-action/independent-evaluation-of-the-ushahidi-haiti-project/ 


viernes, julio 17, 2026

¿En qué anda la narración oral / la cuentería en 2026?

Colombia suele describirse como una de las capitales mundiales de la cuentería: más narradores y más festivales que casi cualquier otro país. Y sin embargo, en pleno 2026, buena parte de esa red sigue funcionando de forma admirablemente artesanal —de función en función, de voz a voz, con blogs que no se actualizan desde hace más de una década—. Este artículo intenta un mapa del momento: dónde late hoy la narración oral, quién la sostiene y por qué su gran reto sigue siendo, paradójicamente, la comunicación.

Nota del autor: escribo esto como un nostálgico de la narración oral. Hace años hice parte de este movimiento; luego me fui, y he vuelto al país buscando otra vez la cuentería —sus voces, sus escenarios, su gente—. Este texto es, también, mi manera de reencontrar el camino de regreso.

Un arte vivo con un problema de mapa

La narración oral no está en crisis: está dispersa. Cada semana hay funciones de cuentería en universidades, parques, teatros y bibliotecas de Colombia, y festivales que llenan salas de Medellín a Bucaramanga. Lo que falta no es actividad, sino un punto común donde encontrarse. La información vive fragmentada en cuentas personales de Instagram, carteles de WhatsApp, páginas institucionales y sitios que sobrevivieron a los años 2000. Para el público —y para los propios narradores— saber "qué hay esta semana" o "quién trabaja en tal ciudad" sigue siendo un ejercicio de rastreo casi arqueológico.

La narración oral no está en crisis: está dispersa.

Ese contraste define el 2026: una tradición robusta en escena y frágil en lo digital. A continuación, un recorrido por los espacios, colectivos, festivales y redes que hoy sostienen el oficio, con sus enlaces, para que este texto sirva también de directorio.

Bogotá: la cuna que se sigue contando

El movimiento de cuentería colombiano nació en Bogotá, en la Universidad Javeriana, con Miércoles del Cuento, un espacio que ronda los treinta y dos años de vida y que muchos consideran el más antiguo del país. De ahí en adelante, la ciudad no ha dejado de generar colectivos y espacios.

Otro escenario histórico es La Perola, el espacio de narración oral de la Universidad Nacional de Colombia. Con los años se trasladó de su sede original —la que le dio el nombre— a la Facultad de Ciencias Humanas; sigue vivo, aunque, fiel a la paradoja de este oficio, dar con su programación actualizada nunca ha sido tarea fácil.

Lo personal se cruza aquí con lo colectivo: hace muchos años tomé en la Universidad Nacional un taller de narración oral con Jaime Riascos Villegas y con Carolina Rueda —a quien muchos llaman, con razón, la primera dama de la narración oral en Colombia (carocuentera.blogspot.com)—. De espacios como La Perola han salido buena parte de los narradores que hoy sostienen el oficio. Uno de ellos es Harry Marín Vahos (@harry_marin_vahos), médico de profesión y exponente no solo de La Perola sino de otros escenarios de la ciudad.

Hoy uno de los nodos más activos es Almabendita, Colectivo de Cuentería y Narración Oral (@almabendita.st), con proyección nacional e internacional y circulación por las localidades de Bogotá de la mano de IDARTES. En la vertiente de la voz femenina destaca Cuentos en Boca de Mujer, colectivo de cuenteras fundado en 2010 y dirigido por Ana Dávila, que nació para disputar el estereotipo de que las mujeres tienen "menos presencia" en escena.

El festival Ágora – Festival de Cuentos y Cuenteros de Bogotá (@agora_cuentos), ya en su decimocuarta edición, es organizado por la Fundación Francisca Radke —muy ligada a la Universidad Pedagógica Nacional— junto al grupo Luna Nueva, dirigido por el narrador Juan Carlos Grisales Castaño, con apoyo de la Secretaría de Cultura. En lo institucional, la Gerencia de Literatura de IDARTES (idartes.gov.co) es la puerta pública de buena parte de la narración oral bogotana, con programas como Bogotá Cuenta y Bogotá Contada, además del Festival Distrital de Narración Oral "Bogotá Ciudad de Cuentos".

Como apoyos para orientarse existen plataformas y directorios artesanales: @Cuentería, el sitio Cuenteros Bogotá y el directorio teatral Kiosko Teatral, que además agenda festivales.

Espacio / colectivo Tipo Enlace Estado
Miércoles del Cuento (U. Javeriana) Espacio permanente javeriana.edu.co Por confirmar redes
La Perola (Universidad Nacional) Espacio permanente U. Nacional – Fac. Ciencias Humanas Programación difícil de hallar
Almabendita – Colectivo de Cuentería Colectivo @almabendita.st Verificado
Cuentos en Boca de Mujer Colectivo (cuenteras) Dir. Ana Dávila Handle por confirmar
Ágora / Grupo Luna Nueva Festival + colectivo @agora_cuentos Verificado
IDARTES – Gerencia de Literatura Institución pública idartes.gov.co Verificado
@Cuentería Plataforma web cuenteria.org Por confirmar
Cuenteros Bogotá Directorio sites.google.com Por confirmar
Kiosko Teatral Directorio + agenda kioskoteatral.com Verificado

Colombia: los festivales que sostienen el oficio

Fuera de Bogotá, el corazón institucional del oficio late en Medellín. La Corporación Cultural Vivapalabra (vivapalabra.com · @vivapalabracuentos) sostiene desde 2001 una Escuela de Cuentería y Oralidad, tiene funciones jueves, viernes y sábado, y organiza el Festival Internacional de Cuentería "Entre Cuentos y Flores", el más importante del país, con más de veinticinco ediciones al calor de la Feria de las Flores. Su página "Nuestros Cuenteros" es, de hecho, un directorio en sí misma.

El mapa nacional se completa con varios encuentros consolidados: Cántaro de Cuentos, el Encuentro Internacional de Narradores Orales de Itagüí (cada septiembre, organizado por el Instituto de Cultura municipal); Abrapalabra, el Festival Internacional de la Palabra de Bucaramanga, gratuito y de referencia en Santander, a cargo de la Corporación Festival de Cuenteros; y el Festival de Narración Oral y Cuentería de La Peña (Cundinamarca), que ya va por su edición veinticuatro. En formación, la Escuela Narrate reúne a un cuerpo de maestros del oficio.

Festival / entidad Ciudad Enlace Estado
Corporación Cultural Vivapalabra Medellín vivapalabra.com Verificado
Festival "Entre Cuentos y Flores" Medellín vivapalabra.com Verificado
Cántaro de Cuentos Itagüí (Antioquia) itagui.gov.co Verificado
Abrapalabra – Festival Int. de la Palabra Bucaramanga @festivalabrapalabra Web por confirmar
Festival de Narración Oral de La Peña La Peña (Cundinamarca) lapena-cundinamarca.gov.co Por confirmar
Escuela Narrate Colombia escuelanarrate.com Por confirmar

El mundo: las redes que ya existen

La buena noticia para quien busca "reconectar la red" es que no hay que empezar de cero. En español, el punto de encuentro más consolidado es la Red Internacional de Cuentacuentos (RIC) (cuentacuentos.eu), coordinada por Beatriz Montero, que mantiene un directorio de narradores por país —Colombia incluida—, además de festivales y bibliografía. En España, la AEDA – Asociación de Profesionales de la Narración Oral (narracionoral.es) ofrece un directorio de cuentistas y artículos, varios de ellos dedicados justamente a la cuentería colombiana.

En Europa, la FEST – Federation for European Storytelling (fest-network.eu) agrupa a 75 organizaciones de 24 países. Y en Estados Unidos, la National Storytelling Network (storynet.org) y el International Storytelling Center (storytellingcenter.net) —sede del National Storytelling Festival desde 1973— articulan a miles de narradores y guildas locales.

Red / organización Ámbito Enlace
Red Internacional de Cuentacuentos (RIC) Iberoamérica y mundo cuentacuentos.eu
AEDA – Narración Oral España narracionoral.es
FEST – Federation for European Storytelling Europa (24 países) fest-network.eu
National Storytelling Network EE. UU. storynet.org
International Storytelling Center EE. UU. (Jonesborough, TN) storytellingcenter.net

Rostros del oficio: un directorio abierto (y en construcción)

Cualquier mapa de la narración oral colombiana es, ante todo, una lista de personas. La siguiente tabla reúne a un grupo de narradores y narradoras cuyos nombres aparecen asociados al oficio. Es —lo decimos con todas las letras— un directorio en construcción: algunos perfiles están confirmados; en otros casos la búsqueda no arrojó redes verificables o existen homónimos. Por eso, más que un cierre, esta tabla es una invitación: si te reconoces aquí, o conoces el perfil correcto de alguien, ayúdanos a completarlo en los comentarios. De hecho, ojalá este listado esté muy incompleto: querría decir que somos muchos más de los que caben en una tabla. Cuento con ustedes para completarlo.

Narrador / narradora Redes o web halladas Estado
Darwin Caballero @darwincaballeroo · YouTube.com/DarwinCaballero  Confirmado
Lizeth Helena Quiroga Díaz (Liz Quiroga) @lizcuentera · Facebook · YouTube Confirmado
Harry Marín Vahos (médico y narrador — La Perola) @harry_marin_vahos Confirmado
Carolina Rueda (Carocuentera) — "primera dama de la narración oral en Colombia" carocuentera.blogspot.com Confirmado
Fredy Alexander Ayala Herrera fredyayala.com · IG y YouTube (por confirmar handle) Web confirmada
Juan Carlos Grisales Castaño Grupo Luna Nueva / @agora_cuentos Trayectoria confirmada
Jaime Riascos Villegas Tallerista de narración oral (U. Nacional) Por confirmar
Carlos Pachón Rodríguez Teatro Unísono (teórico de la N.O. contemporánea) Trayectoria confirmada
David Ricardo Gutiérrez Ramírez Escuela Narrate / Casa Cultural Rosa Sofía (Medellín) Por confirmar
Cristian Gil Rodríguez LinkedIn (actor, Átomos Teatro) — posible Por confirmar
Fabián David Ortiz Cuentero de Bogotá (Festival Distrital) Por confirmar
Wendy Xiomara Aldana Cervera Grupo Artístico El Bucle (Bogotá) Por confirmar
Lizeth Camila Mayorquín Parra Colectivo "Don Quijote en Cuentería" Por confirmar
Wilmar Edison Martínez Cuervo "Don Quijote en Cuentería" / Vivapalabra Por confirmar
Carlos Enrique Sierra Mejía Poeta y narrador (Itagüí) — homónimo posible Por confirmar
John Andrey Velásquez Yara Posible "Andrés Velásquez" (Bucaramanga) Sin perfil verificado
Marco Antonio Fonseca Bayona Sin perfil verificado
Diego Fabián Mateus Amaya Sin perfil verificado
Ana María Rincón Rojas Sin perfil verificado
Harold Barragán Suárez Sin perfil verificado
Rafael Antonio Gómez Suárez Sin perfil verificado
Diego Verdugo Sin perfil verificado
Luis Alfonso Rodríguez Bernal Sin perfil verificado
María Constanza Trujillo Valderrama Sin perfil verificado

Nota sobre el método: esta información se recopiló mediante búsquedas públicas en la web. Los handles de redes pueden cambiar y existen homónimos; por eso distinguimos entre "confirmado", "por confirmar" y "sin perfil verificado". Nada de esto pretende ser definitivo: es un borrador colaborativo.

El verdadero reto: contar que contamos

Si algo revela este mapa es una ironía hermosa: un oficio hecho de comunicación —de la palabra dicha, del vínculo con quien escucha— sigue teniendo enormes dificultades para comunicarse hacia afuera. La actividad existe, los festivales llenan, los espacios resisten. Lo que falta es infraestructura compartida: un directorio vivo, un calendario común de funciones y festivales, canales de difusión que no dependan de que cada quien "se entere" por WhatsApp.

La ruta más sensata no es inventar otra plataforma, sino apoyarse en lo que ya funciona —la RIC, Vivapalabra, AEDA, Kiosko Teatral— y tejer, encima, algo ligero y actualizable. Este artículo quiere ser un primer nudo de esa red. Y para quien regresa, como yo, después de años lejos del país, también es una forma de volver a casa por el camino de los cuentos.

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Si eres narrador o narradora, gestionas un espacio de cuentería o programas un festival —en Bogotá, en Colombia o en cualquier parte del mundo— déjanos en los comentarios: tu nombre, tu ciudad, tu web o red social, y las fechas de tus próximas funciones. Iremos completando y corrigiendo este directorio con lo que aporte la comunidad. La palabra, como siempre, se construye entre todos.

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sábado, agosto 29, 2020

Ciclones Idai y Kenneth en Mozambique en 2019.

Respuesta humanitaria internacional a los ciclones Idai y Kenneth, y a las subsecuentes epidemias de cólera y malaria en Mozambique en 2019.

( Este artículo ha sido publicado por la Cruz Roja Colombiana en su revista disponible en https://issuu.com/prensabogota/docs/revista_ah )

Bogotá, diciembre de 2019

Estimados/as referentes de Conocimiento, Acción humanitaria y/o Gestión del riesgo

Cordial Saludo,

La Cruz Roja Colombiana Seccional Cundinamarca y Bogotá se complace en compartirle la Revista Acción Humanitaria con el ánimo de aportar al acceso abierto al conocimiento con calidad en el campo de la atención humanitaria.

Nuestra revista, es un espacio donde todas las entidades de ayuda humanitaria y de respuesta podrán compartir sus conocimientos y experiencias con fines de difusión educativa en  campos temáticos relacionados con: voluntariado, acción humanitaria, gestión del riesgo, atención de emergencias y desastres, salud prehospitalaria y de urgencias, salud mental, educación, fundraising, alianzas y cooperación internacional, donaciones, comunicaciones, derechos humanos y derecho internacional humanitario.

Puede acceder de manera virtual al link: https://issuu.com/prensabogota/docs/revista_ah



Resumen

Este artículo presenta los antecedentes, el impacto y la respuesta humanitaria a los ciclones Idai y Kenneth en Mozambique, así como las subsecuentes epidemias de malaria y cólera; y describe el proceso de asistencia humanitaria internacional en general, y su aplicación al caso de Mozambique.


Palabras clave: Mozambique, Ciclón Idai, Ciclón Kenneth, respuesta humanitaria internacional, acción humanitaria, Cólera, Campaña de vacunación, salud, coordinación humanitaria, gestión de información.

Abstract

This paper presents the antecedents, the impact and the Humanitarian response of the Idai and Kenneth cyclones in Mozambique in 2019, and the subsequent cholera and malaria outbreaks. Describes the process of international Humanitarian response in general and applied to the Mozambique situation.


Palabras clave: Mozambique, Cyclone Idai, Cyclone Kenneth, international humanitarian response, humanitarian action, cholera, vaccination campaign, health, humanitarian coordination, information management.

Eventos desencadenantes e impacto.

Por primera vez en la historia registrada, dos ciclones afectaban Mozambique en la misma temporada. 

La Oficina de la ONU para la coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) presentó que el 4 de marzo de 2019 el ciclón Idai tocó tierra en el distrito de Zambezia; entre el 6 y 8 de marzo el ciclón dio un giro hacia la salida del océano Indico, y regresa el 14 de marzo a media noche al norte de la ciudad de Beira, esta vez con categoría tres. Beira es la capital de la provincia de Sofala y cuenta con más de 500.000 habitantes, los vientos allí se presentaron entre los 180 y los 220 km/h y las lluvias sobrepasaron los 200mm en 24 horas, cubriendo las provincias de Sofala, Manica, Zambezia, Tete e Inhambane (Iñambane). Esto se dio entre el 4 y 21 de marzo. Las inundaciones subsecuentes lograron profundidades mayores a 10 metros en algunas zonas, desbordamiento de los principales ríos y destrucción de infraestructura. Las estimaciones iniciales afirman que cerca de 3.000 km2 de tierra fueron afectados y más de 715.000 hectáreas de campos de cultivo quedaron sumergidos.






De otra parte, y de acuerdo con el sexto Informe de Situación Nacional en Salud  de la OMS, el Ministerio de Salud de Mozambique y el Instituto Nacional de Salud de Mozambique (junio 2019), el 25 de abril de 2019 el ciclón tropical categoría 3 y denominado Kenneth, tocó tierra en la costa norte de la provincia de Cabo Delgado, afectando fuertemente los distritos de Ibo, Quissanga y Macomia. El 9 de mayo de 2019 se reportó 254.750 personas (54.554 familias) afectadas, y 45 personas fallecidas a causa del ciclón, más de 45.000 casas destruidas parcial o totalmente, aproximadamente 18.029 personas se encontraban en centros de acomodación, además, el acceso a los distritos afectados estaba restringido debido a la destrucción de las vías, así como los sistemas de comunicación y suministro de energía eléctrica. De otra parte, también, se presentaron hechos de violencia en el distrito de Macomia entre los cuales se destaca una emboscada a un transporte militar, que dejó más de 15 muertos entre personal militar y civil, este se atribuyó a un ala del Estado Islámico, pero al momento de realizar este reporte la Oficina de Seguridad de Naciones Unidas UNDSS, no lo había confirmado.

El ciclón Idai dejó 1.850.000 personas afectadas, 400.000 personas desplazadas, 1.641 heridos, 6.768 casos de cólera, más de 51.118 casos de malaria y 603 fallecidos. El Instituto de Gestión de Calamidades (INGC) reporta que desde el 15 de abril, más de 700.000 personas se encuentran alojadas en albergues temporales en las provincias afectadas  (2019). El total de personas en necesidad se calcula en más de 1.200.000. También, al menos 77 centros médicos dañados o destruidos. 

Por su parte, el ciclón Kenneth dejó 347.000 personas en necesidad de asistencia humanitaria, 18.029 desplazados, 91 heridos y 45 muertos. El 1 de mayo se confirmó una epidemia de cólera en los distritos de Pemba y Mecufi, y el 8 de mayo en Metuge. Todos estos en la provincia de Cabo Delgado que limita al norte con Tanzania con 267 casos probados de cólera y 14.030 de malaria. Tambien, 19 unidades de atencion medica se afectaron incluyendo 4 que fueron totalmente destruidas. El suministro de medicamentos se afectó altamente, lo que resulta particularmente preocupante dado que, según cifras de ONUSIDA (2019) la prevalencia del VIH SIDA en estos territorios es de las más altas del mundo, alterando los tratamientos con antirretroviral. 

Así mismo, el reporte del área de Recursos Humanos de la Dirección Provincial de Salud en Cabo Delgado (mayo 2019) habla de 518 miembros del personal sanitario con sus casas total o parcialmente destruidas.

De acuerdo con el Plan de Acción Operativo para el Sector salud, las preocupaciones más importantes son el cólera y otras diarreas agudas, las enfermedades causadas por vectores como la malaria y el dengue, y la desnutrición.  


Grafica 1. Distritos afectados por los ciclones. INGC 2019. Mapa zona de impacto.  

Antecedentes

Mozambique está localizado en el sureste del continente africano y tiene costa sobre el Océano Indico. Logró su independencia de Portugal el 25 de Junio de 1975. Cuenta con el segundo yacimiento de gas natural más grande del mundo y una industria pesquera importante. De acuerdo con USAID (fecha: mayo 2019?), antes de la crisis, los distritos afectados tenían apenas 6.4 médicos por cada 100.000 habitantes, esta proporción que se encuentra dentro de las más bajas del mundo. Es el tercer país del mundo con más casos de malaria, de acuerdo con el Informe del Programa Mundial de Control de la Malaria (2017), su tasa de mortalidad infantil en menores de 5 años es cerca del 78.4 por 1.000, y la rata de mortalidad materno-infantil es de 407 por 100.000 nacidos vivos. Los ciclones impactaron en áreas donde históricamente la prevalencia de la malaria ha sido alta.

Respuesta

De acuerdo con las evaluaciones de necesidades humanitarias realizadas por el Instituto Nacional de Gestión de Calamidades (INGC), OCHA y otros organismos (mes, 2019) se estableció que la emergencia causada por el ciclón Idai corresponde a una graduación L3 .

Esto significó el despliegue de la respuesta humanitaria internacional para atender las necesidades de la población afectada, en complementariedad con las autoridades locales y nacionales. 

Desde el sector salud se establecieron seis ejes para el plan de respuesta (OMS, 2019):

  1. Reducción de la mortalidad prevenible mediante el fortalecimiento de los servicios de salud.
  2. Establecimiento de mecanismos de respuesta inter organizacionales a nivel nacional y local.
  3. Prevención y respuesta a epidemias de enfermedades infeccionas.
  4. Garantía de la provisión de servicios de salud.
  5. Establecimiento de mecanismos de soporte operacional y logístico.
  6. Aseguramiento del suministro de servicios de salud mediante la reconstrucción de unidades sanitarias afectadas.  

Arquitectura humanitaria Internacional.

La Organización de las Naciones Unidas estructuró mecanismos de respuesta a emergencias causadas por la violencia o los desastres: “Reforma Humanitaria”. Esta se consagrara en la resolución AG 46/182 (Asamblea General AG número 46, punto 182, diciembre de 1991) y se refiere a la estructuración de mecanismos de emergencia en pro de una mayor coordinación basado en los principios humanitarios de neutralidad, imparcialidad, humanidad e independencia operacional. En la resolución se establece el Comité Permanente Interagencial (IASC) como  figura de coordinación humanitaria en emergencias, en calidad de subsecretario general, y se crean mecanismos para la financiación humanitaria. Adicionalmente, se establece el sistema de sectores o “clusters” que ha demostrado ser un mecanismo efectivo en múltiples emergencias. 


Gráfica 2. Humanitarian Response.info “What is the Cluster Approach?” Disponible en: https://www.humanitarianresponse.info/en/about-clusters/what-is-the-cluster-approach


Acción humanitaria.

Uno de los aportes más significativos de la AG/46 182 está en la definición de Acción Humanitaria como aquella “acción que busca salvar la vida y aliviar el sufrimiento de los afectados por violencia o desastres, siguiendo los principios de neutralidad, humanidad e imparcialidad,  a los cuales luego se agrega el principio de independencia operacional, dada la relevancia en la respuesta. Estos principios son transversales a toda acción humanitaria y ayudan a definir qué acciones son o no humanitarias. Así, el objetivo fundamental es salvar vidas y aliviar el sufrimiento de las personas afectadas, sin otro criterio de discriminación que la necesidad real, técnicamente identificada. 


El sistema de Clusters.

Los clusters o sectores, son estructuras de coordinación conformados por agencias del Sistema de las Naciones Unidas y Organismos No gubernamentales (ONGs) quienes trabajan en un área temática común para dar respuesta a los afectados por la emergencia. Permiten realizar la acción de manera coordinada. En ese marco, es responsabilidad del sector de Recuperación Temprana servir de orientador para que las actividades que se enfoquen en el momento adecuado a la construcción de soluciones duraderas, siendo un enlace con el área de desarrollo.

Respuesta Humanitaria en Mozambique.

De acuerdo con la experiencia y opinión de quien escribe, en Mozambique se ha encontrado una manifestación clara del despliegue de la respuesta humanitaria internacional en la atención a los ciclones y las epidemias. De un lado en Beira se estableció un Centro de Operaciones de Emergencia (COE) en el aeropuerto internacional, donde tienen espacio tanto los miembros de los clusters como los miembros de las unidades de coordinación de la respuesta. Así mismo en Pemba se establecieron los mecanismos sectoriales para la respuesta coordinada. 

Los diferentes sectores han recibido apoyo operacional de los diferentes clusters globales, con el despliegue de oficiales con experiencia en las diferentes áreas de actuación; se ha fortalecido el acceso a recursos y mecanismos de logística, evaluación de necesidades, fortalecimiento de capacidades y enfoque a soluciones duraderas.  Algunas de las tareas que se desarrollan se orientan a la identificación de zonas de difícil acceso mediante el uso de helicópteros de gran capacidad, aeronaves de ala fija y navíos. Se apuesta por el fortalecimiento de las capacidades estatales y locales y la provisión adecuada de servicios en las zonas afectadas.

Para el sector salud la tarea no ha sido fácil. Más de 110 organizaciones entre líderes e implementadoras de diversa índole desarrollan actividades con un reto operacional grande. La Organización Mundial de la Salud despliega su estructura de manejo de incidentes incluyendo la asignación de oficiales especializados en epidemiología, operaciones logísticas, comunicaciones, gestión de información, coordinación y otras áreas. Las tareas principales consisten en la identificación de necesidades en el sector salud, desde la atención de los casos reportados como la vigilancia epidemiológica al cólera y la malaria, fenómenos que se han visto intensificados debido a la multiplicación de mosquitos que portan la enfermedad en las zonas afectadas. 

Es de destacar el apoyo y coordinación de los Equipos Foráneos de Emergencia (EMT), una estructura de certificación de capacidades operacionales para equipos médicos, originada durante el tifón Haiyan en Filipinas en 2013, y que vio su consolidación durante la respuesta al ébola en África Occidental de 2013 a 2016. Estos equipos certificados cumplen con estándares operativos para prestar servicios de salud.

 Adicionalmente, se he podido probar un modelo predictivo del impacto del cólera luego del ciclón Kenneth. El proyecto ha sido llamado "Modeling Cholera Incidence & Transmission in the Cyclone Kenneth-affected Region" y en el que participan Harvard University School of Public Health, Direct Relief, Nethope, Northwestern University Medical School y Facebook Data for Good (Chan, 2019). 

El equipo ha puesto a disposición el código fuente del modelo y los mapas resultantes, lo cual resulta un recurso interesante para próximos escenarios de similares emergencias. 

Estado actual

Al momento de escribir estas líneas los avances han sido enormes pero los desafíos están lejos de ser superados. Gracias a una juiciosa implementación de buenas prácticas dentro de la vigilancia epidemiológica, el tratamiento de casos y dos campañas masivas de vacunación, el cólera ha presentado una drástica disminución en sus números, a la vez que las campañas de movilización social cubren cada vez mayor porcentaje de la población y la vacunación está planeada para llegar incluso a las zonas de difícil acceso tanto en Sofala como en Cabo Delgado. También se ha desarrollado una rotación de personal por protección de la salud de los equipos, acompañado de un proceso de orientación a los nuevos equipos. Se ha trabajado de la mano con las autoridades en busca del fortalecimiento de la capacidad local, teniendo presente los principios humanitarios. 

Es interesante destacar que, con el fin de controlar la epidemia de cólera se ha desarrollado una campaña de vacunación oral con la intención de llegar a más de 250.000 personas, sin embargo, uno de los mayores desafíos enfrentados es el hecho de que esta campaña se cruzó con el mes Sagrado del Ramadán en el Mundo Musulmán (que es la religión mayoritaria en esta zona del país) y durante este mes, las personas  obligadas hacen ayuno entre las 4 de la mañana y las 7 de la noche; y el hecho de que la vacuna se suministre de manera oral se ha interpretado por algunos como una ofensa a la ley religiosa. Ante esto fue necesario realizar un plan de movilización social y de sensibilización a los líderes religiosos para que se dieran las excepciones necesarias a fin de permitir a los fieles recibir las vacunas orales sin violentar sus principios. Así se hizo necesario contar con puestos de vacunación nocturnos, lo que implicó un esfuerzo logístico mayor, dada la situación de seguridad de la zona. 

Perspectivas

El caso de los ciclones experimentados en Mozambique (2019) ha sido un claro ejemplo del valor que tiene trabajar de manera coordinada con las entidades en la implementación de acciones que salvan vidas y alivian el sufrimiento. Comprobando que los Cluster son un importante mecanismos de soporte al estado receptor. 
Son múltiples las lecciones aprendidas aplicadas en este despliegue. El enfoque de creación de capacidades a los actores locales es clave para la recuperación, y la participación comunitaria es uno de los ejes fundamentales que permiten esta recuperación. También, es indispensable el despliegue de herramientas tecnológicas que fortalecen la vigilancia epidemiológica y la salud comunitaria.  
La comunidad humanitaria continúa apoyando la construcción e implementación de los planes de respuesta y reconstrucción de la red de servicios de salud, a pesar de que, según el sistema de seguimiento financiero FTS (abril, 2019) solo ha logrado financiar cerca del 10% de los recursos necesarios (USD 17 millones de USD 188 millones requeridos). 



Referencias: 


  1. UNOCHA (2019). Mozambique “Mozambique Ciclone IDAI two months after”. Recuperado  en: https://www.humanitarianresponse.info/en/operations/mozambique/infographic/mozambique-cyclone-kennet-one-month-after-25-may-2019
  2. Chan, J;MD, MPH et ali (2019), "Modeling Cholera Incidence & Transmission in the Cyclone Kenneth-affected Region" y en el participan Harvard University School of Public Health, Direct Relief, Nethope, Northwestern University Medical School y Facebook Data for Good. Available in https://www.directrelief.org/2019/04/if-cyclone-kenneth-leads-to-cholera-in-mozambique-who-is-most-at-risk/ 
  3. Dirección Provincial de Salud Cabo Delgado (mayo de 2018). Unidad de Recursos humanos. “Impacto del ciclón Kenneth en el personal de salud en la provincia” presentado en la reunión del sector salud.
  4. Instituto Nacional de Gestión de Calamidades INGC (abril de 2019).Informe de la situación.
  5. OMS (mayo, 2019), Cluster de Salud. Ministerio de Salud Mozambique (Mayo, 2019).. “Plan de respuesta del sector Salud”.   
  6. OMS, Ministerio de Salud de Mozambique, Instituto Nacional de Salud de Mozambique (1junio 2019) “National Health Sitrep #6 National Situation Report 6. Period covered: 3 – 16 June”. Recuperado en www.humanitarianresponse.info
  7. ONUSIDA (2014). https://www.unaids.org/es/keywords/mozambique
  8. ONU (1991). Asamblea General de las Naciones Unidas. Resolución AG/46-182. Recuperado en https://www.humanitarianresponse.info/es/operations/colombia/document/resoluci%C3%B3n-ag-46-182 
  9. Programa Mundial de Control de la Malaria. Informe Mundial sobre Malaria 2017. Recuperado de: https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/186671/9789243564999_spa.pdf;jsessionid=108105085E7D80943346EAED12F5897D?sequence=1
  10. USAID (mayo 2019). Country Profile: Mozambique. Recuperado de: https://www.usaid.gov/mozambique/global-health
  11. Finantial Tracking System Idai Kenneth (abril, 2019), Tropical Cyclone Idai - Mar 2019 and Kenneth - Apr 2019 2019. Recuperado de:   https://fts.unocha.org/emergencies/808/countries/2019
  

miércoles, marzo 28, 2018

Una reflexión desde Siria hasta Pasto, en Colombia

Amman, Jordania. Marzo de 2018

Hola

Soy Luis Hernando AGUILAR RAMIREZ, Oficial de Información del Sector Salud en el Equipo de Toda Siria (TheWhole of Syria), con la Organización Mundial de la Salud. 

Hoy se cumple un año más del conflicto en Siria, que ha sido la oportunidad para que la humanidad muestre sus peores y sus mejores facetas. Estos años de uno de los conflictos más complejos en la historia reciente han servido para demostrar niveles de crueldad inimaginables pero también los actos de humanidad destacados en medio de la impotencia que se siente al ver como las Naciones Unidas dejan la carga de su actuar en la respuesta humanitaria, dados los vacíos políticos de su propia estructura. 

Cuando empecé a trabajar como el Oficial de Información para el sector salud de toda Siria, el escenario operacional priorizado era Alepo. Posteriormente fue Ar-Raqqa, luego Deir Er Zor, Ahora es Eastern Goutha y seguramente pronto será Afrin. Las condiciones se repiten una y otra vez. Cuando empecé mi misión la comunidad humanitaria enfrentaba límites operacionales enormes dado el cierre del espacio humanitario. La respuesta humanitaria se había organizado en diferentes hubs, entre Iraq, Turquía, Jordania y Damasco, con la idea de poder acceder a las poblaciones afectadas, bajo el control de los diferentes actores de violencia. El Sector Salud busca garantizar el acceso a los servicios de salud a los más de 12 millones de personas con necesidades prioritarias y es coordinado por la Organización  Mundial de la Salud de la cual yo era funcionario. Esto implica actuar bajo los principios humanitarios, fortaleciendo la coordinación de cientos de organizaciones implementadoras, e inclusive en ocasiones establecer diálogo humanitario con diferentes grupos rebeldes, los Kurdos, las fuerzas del ejército Sirio, e incluso el llamado Estado Islámico.  

Fui testigo de cómo se logró acceder a zonas muy complejas para proveer de vacunación a niños y niñas que llevaban años fuera de su esquema de protección. De cómo sistemáticamente la misión médica era víctima de actos de violencia que todos los meses dejaban muertos y heridos civiles incluidos miembros del personal de respuesta en Salud. De cómo se tomaban medidas desesperadas, como la construcción de hospitales subterráneos, para poder mantener la prestación de los servicios de salud inclusive en las zonas de difícil acceso y en las comunidades sitiadas bajo las condiciones más adversas

El martes trece de febrero, de nuevo el conflicto Sirio estaba en las primeras planas y en los titulares de las noticias. Las fuerzas estatales, con apoyo de Rusia, habían recrudecido la ofensiva sobre Eastern Ghuta, un enclave compuesto por varios subdistritos al norte de Damasco. Como siempre, la noticia era uso de violencia por parte de los actores de la guerra, violencia que se presentaba en diferentes formas y que afectaba a civiles. Además, algo que no era ninguna novedad, el bombardeo a diferentes centros de servicio de salud, protegidos formalmente por la ley internacional, ley que en este caso era simplemente ignorada. Mientras trabajaba una vez más con la información sobre los ataques a la misión médica en Eastern Goutha, y veía cada día como miembros del personal médico eran asesinados, y las instalaciones duramente afectadas privando a las comunidades en altísima necesidad, de los servicios de salud. Ese día, también pasaba algo que me ayudaba a no perder todas las esperanzas. 

A miles de kilómetros de allí, en un lugar sorprendente, hermoso y donde hace años también fui testigo del paso de la violencia sobre las vidas de las personas, la magia de la colaboración se repetía. Pasto es la capital del departamento de Nariño. Una ciudad que duerme a la sombra de un volcán, que es la capital de un departamento fronterizo que no ha sido ajeno a la guerra. La riqueza de sus tierras, su localización estratégica entre la frontera, la selva y el Océano Pacífico, le dan mucho de la magia que tiene, pero también la ponen en medio de los intereses de los violentos. Allí muchos de mis amigos se encontraban de nuevo en un Laboratorio de Innovación Ciudadana, y era el primero que trabajaba enfocado en la Paz. LabicPAZ

Conocí a los Laboratorios de Innovación Social por Virgina, una voluntaria argentina quien nos ayudó durante la respuesta ciudadana digital a los terremotos de Haití y Chile de 2010. Ella me presentó la iniciativa en Abril de 2016, cuando me encontraba en Ecuador, trabajando para la respuesta al terremoto que había sucedido algunos días atrás. Los laboratorios son coordinados por la Secretaría General Iberoamericana, y allí se seleccionan y apoyan iniciativas propuestas por los ciudadanos de Iberoamérica. El apoyo es sobretodo logístico pero además consiste en la selección de otros voluntarios que durante las jornadas de trabajo son quienes aportarán su talento, tiempo y pasión para generar prototipos que impactarán positivamente la vida de diferentes comunidades. El primero tenido lugar en Veracruz, en México, el segundo en Rio de Janeiro en Brasil y el tercero en Cartagena, en Colombia. Durante ese tercer laboratorio tuve el honor de dirigir el proyecto Kitum: Activismo Humanitario. Una plataforma tecnológica que permite a los ciudadanos estar mejor preparados para enfrentar los desastres, y sobre todo, para apoyar a otros ciudadanos afectados incluso en otros países. 

En esta oportunidad el Labic era convocado también por la Alta Consejería para el Post Conflicto, la Gobernación del Departamento de Nariño y el Centro Nansen de Paz y Dialogo, con mis amigos Alfredo y Christiane, quienes llegando desde Noruega entregaban su experiencia en construcción de Paz y Dialogo. Sentía mucha alegría de ver que gracias a que yo sugerí su participación en el laboratorio en Cartagena, ahora eran parte del grupo dinamizador y que los participantes de Laboratorio se enriquecerían con su saber. 

Ver como día con día más de cien personas talentosas, llegando de diferentes partes del mundo, donando su talento y su tiempo para construir paz... bueno... eso ayuda a no perder la esperanza. 

El 15 de Febrero marca el aniversario del inicio de la guerra en Siria, cuando en Daráa, en la frontera con Jordania,  la represión violenta a una movilización ciudadana se convertía en el inicio de este conflicto. En ese marco y mientras recibía los reportes de nuevos actos de violencia contra la misión médica. Nuevos ataques que comprometían a niños, y mientras me enteraba de la muerte de cientos de civiles incluidos miembros de la misión medica en Eastern Ghouta, en Idleb , y en otros lugares; en las noches buscaba enterarme de cómo les había ido a mis amigos en Pasto. Que avances habían logrado, con que problemas se habían encontrado. Supe de Aranea, una plataforma para movilizaciones ciudadanas coordinada por RosaCris, amiga de hace tiempo quien hizo parte de mi equipo en Cartagena.  Supe además de gente que lograba traer agua del aire, otros que generaban prótesis de bajo costo, una ludoteca ciudadana para la paz,... en fin, proyectos propuestos por ciudadanos y enriquecidos con conocimiento experto de otros ciudadanos...  (¡Que útil sería tener eso por acá!, pensé) 

Estoy a poco de terminar mi misión en Medio Oriente. Entre Siria, Turquía, Iraq, Jordania y Líbano. La comunidad internacional y las contrapartes locales siguen dando esfuerzos enormes para aliviar el sufrimiento de las personas sitiadas en Eastern Goutha. Algunos convoyes con ayuda humanitaria pudieron ser distribuidos, aunque algunos tuvieron que regresar con parte de su contenido pues la ventana humanitaria se cerró de repente. Las organizaciones siguen trabajando en medio de la violencia. Seguimos dando lo mejor para garantizar el acceso a servicios de salud, de la mejor manera posible.

En este marco, uno de los mejores recuerdos que me llevaré, será que a pesar del dolor hay esperanza, y la semilla de esa esperanza está en la gente. Lo que viene no es fácil. Ni para los sirios ni para ningún país que es atravesado por la violencia, y Colombia es exactamente eso, un país al que la violencia ha atravesado y que está intentando seguir adelante. Por eso es tan significativo que ese laboratorio tuviera lugar en ese sitio y en ese momento. 


@luishernando